La mutua rendición de cuentas: ilusión o realidad…años después

Retomamos un tema ya tratado en un post anterior:  La rendición de cuentas: ese palabro…Pues hoy a ese palabro le vamos a añadir un adjetivo:”mutua rendición de cuentas”.

El tema de la mutua rendición de cuentas en la ayuda internacional era ya  actualidad alrededor de la Agenda de Acción de Accra (2008) tras la tercera reunión de algo nivel sobre la Calidad de la Ayuda. Y ello es debido a que en la Cooperación Internacional, en todos los socios del desarrollo,  aunque existen mecanismos de control, todavía se ha de avanzar más en la calidad de los sistemas de rendición de cuentas.

La rendición de cuentas en los socios de desarrollo tiene un componente de rendición de cuentas “doméstica” –en el interior de cada país, tanto del socio como del donante– y un componente de rendición “mutua” de cuentas que se realiza en el ámbito del país socio y en el ámbito internacional”.  La  ambición de trabajar en este sentido es grande, ya que además de avanzar en la rendición de cuentas mutua, hay que trabajar en la doméstica, y dentro de ésta en la rendición de cuentas vertical (de arriba a abajo) y al interno de las organizaciones.

El camino y los retos de la Cooperación en socios y donantes son largos y arduos si se quiere cumplir con los compromisos  en este sentido, ya que esa posición se caracteriza por:

(1) El énfasis del rol de los parlamentos y de la sociedad civil en la rendición de cuentas interna en el país socio y en el país donante;

(2) El énfasis en una rendición de cuentas que incluya los ámbitos locales y la participación ciudadana;

(3) La importancia de la escala internacional o multilateral de la rendición de cuentas (rendición de cuentas externa);

(4) Avanzar en los efectos que el conjunto de políticas tanto del socio como del donante producen sobre el desarrollo (coherencia de políticas).

La rendición de cuentas “desde la perspectiva de los donantes” implica:

(i) Un acuerdo sobre roles y responsabilidades claras y acordadas;

(ii) La ejecución de las áreas de responsabilidad acordadas;

(iii) La necesidad de información y rendir cuentas de las acciones llevadas a cabo;

(iv) La obligación de ajustarse a los estándares de ejecución acordados (Toledano et al., 2008).

Para una mayor profundidad en los mecanismos de la Mutua Rendición de Cuentas se recomienda la lectura de “Study of Existing Mechanisms to Promote Mutual Accountability (MA) Between Donors and Partner Countries at the international level” (Droop, Isenman y Mlalazi, 2008) y de “Mutual Accountability at the Country level. A concept and Emerging Good Practice Paper” (Steer, Wathne y Driscoll, 2009)

Y dando un paso más, la “mutua” rendición de cuentas trata de crear un asociación más equilibrada entre donantes y gobiernos receptores vinculando a los actores a través de valores compartidos y compromisos en un proceso voluntario. La Declaración de París y la Agenda de Acción de Accra señalan los parámetros de la mutua rendición de cuentas en términos de  (1) quién es sujeto de rendición de cuentas, (2) para qué y (3) cómo; señalando que las líneas de rendición de cuentas entre donantes y socios están conectadas con las de cada uno con sus sociedades.

A pesar del camino marcado por la Declaración de París y Agenda de Acción de Accra, la mutua rendición de cuentas es todavía una práctica emergente y no existe una definición práctica de mutua rendición de cuentas aunque, como indican Steer y Wathne (2009), sí hay suficiente experiencia para distinguir algunos elementos críticos en un proceso de Mutua Rendición Cuentas. Estos elementos implican diferentes espacios y procesos que ayudan a:

(i) definir la agenda dentro de la que los compromisos de mutua rendición de cuentas se encuentran,

(ii) proveer incentivos para seguir los compromisos

(iii) cambiar el comportamiento (teniendo en cuenta por ejemplo los riesgos relacionales y la reputación de los actores). Los cambios en el comportamiento de forma sostenida dentro de las relaciones de la ayuda son posibles si los tres elementos siguientes están unidos en un proceso iterativo.

A) Para generar una agenda compartida a través de objetivos específicos y compromisos recíprocos, es preciso ser capaces de generar

(1) acuerdos sobre estrategias de desarrollo y resultados de desarrollo y

(2) acuerdos sobre la eficacia de la ayuda.

B) El seguimiento y revisión de estos compromisos y acciones, el progreso hacia la dotación de agendas compartidas se deberá seguir y revisar continuamente. La focalización en los objetivos y en las estrategias de reducción de la pobreza ha aumentado los esfuerzos de los gobiernos para medir resultados, y también han llegado a ser comunes iniciativas para medir el progreso en la medición de la eficacia de la ayuda. Se están desarrollando, aunque de forma muy lenta:

(1) sistemas mejorados para el seguimiento de actividades y flujos de ayuda de los donantes de forma individual y agregada

(2) bases de datos transparentes.

Sin embargo, la integración de los socios en los esfuerzos de seguimiento se han de reforzar, como lo demuestra lo incipiente de algunos de sus procesos asociados:

(1) los hallazgos de los esfuerzos de seguimiento deben ser más y mejor utilizados por donantes y socios (como ejemplo la utilización de informes sobre seguimiento de la pobreza que sean demandados por los parlamentos);

(2) la sociedad civil debe tomar un papel más importante en el seguimiento del desarrollo y los resultados de la eficacia de la ayuda, tanto (i)  como participantes en procesos oficiales de revisión, (ii) como socios en esfuerzos de seguimiento independientes. En general, por tanto, la habilidad y de los parlamentos y sociedad civil para hacer seguimiento de los gobiernos y de los donantes permanece limitado, debido a problemas de compromiso, liderazgo o capacidad.

C) Para mejorar el debate, diálogo y negociación, aunque no hay una fórmula simple, sí hay un número importante de elementos críticos que aumentan la probabilidad de que se alcance la Mutua Rendición de Cuentas, y existen algunos retos y factores de éxito críticos, que pasan por aumentar la

(i) confianza recíproca;

(ii) coherencia a través de apropiación y liderazgo;

(iii) capacidad e información;

(iv) incentivos creíbles y

(v) complementariedad (Steer y Wathne, 2009).

 

Referencias

Droop, J., Isenman, P., & Mlalazl, B. 2008, Study of Existing Mechanisms to Promote Mutual Accountability (MA) Between Donors and Partner Countries at the international level) OECD / DAC, París.

Rodríguez-Ariza, C. (2009). La gestión de la información en organizaciones de desarrollo. Serie CECOD. Número 11

Steer, L. & Wathne, C. 2009, Mutual Accountability at country level: emerging good practice. Background Note.  ODI, London.

Steer, L., Wathne, C. & Driscoll, R. 2009, Mutual Accountability at the Country level. A Concept and Emerging Good Practice Paper. ODI, London.

Toledano, J. M., Guimaraes, J., Illán, C., & Farber, V. 2008, Buenas prácticas en la cooperación para el desarrollo. Rendición de cuentas y transparencia, La Catarata, Madrid.

Y para continuar pensando en estos palabros intentemos seguir poco a poco empezando por los países pequeños…como un@ mism@…

 

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