El valor de la Comunidad de Práctica


Continuamos donde lo dejamos en el anterior post “La Gestión del Conocimiento de las Comunidades de Práctica” y volvemos a traer un interesante aporte de Nick Milton y Knoco: En su post “27 maneras en que una comunidad de práctica puede agregar valor” Nick Milton describe ¿Cómo pueden las comunidades de práctica agregar valor?

Desarrolla una lista de 27 mecanismos diferentes por los cuales una comunidad de práctica puede agregar valor a una organización.

Los miembros de la comunidad pueden

1. resolver los problemas unos de los otros

2. Aprender antes de “iniciar un trabajo – usando la CdP como mecanismo de” Asistencia entre pares “

3. “Aprender durante” un trabajo, aprovechando el conocimiento de la CdP

4. “Aprender después” compartiendo lecciones con la comunidad

5. apoyarse mutuamente emocionalmente, a través de mensajes de apoyo o felicitaciones

6. comparar el desempeño entre sí

7. intercambiar recursos a través de la comunidad, tales como herramientas, plantillas y enfoques

8. colaborar en la compra (comprar cosas colectivamente que cualquier miembro individual no podría permitirse)

9. colaborar en contratos (utilizando el poder adquisitivo de la comunidad)

10. cooperar en los ensayos y los pilotos

11. compartir los resultados de los estudios, y tal vez eliminar la necesidad de que otros vuelvan a hacer el mismo estudio

12. intercambiar equipos (reutilizar equipos antiguos, compartir recambios)

13. mentores y entrenarse mutuamente

La comunidad colectivamente puede

14. colaborar en un blog de la comunidad, para actuar como una historia en tiempo real de lo que la comunidad está aprendiendo colectivamente

15. actuar como un recurso de aprendizaje para el nuevo personal

16. construir y mantener buenas prácticas documentadas, tal vez usando un wiki de comunidad como una base de conocimientos compartida

17. construir y mantener una base de documentos conservados como un recurso compartido

18. decidir un esquema de taxonomía y / o metadatos para que los miembros puedan registrar sus conocimientos de manera coherente

19. reconocer los recursos más útiles (por ejemplo, mediante la retroalimentación y la votación)

20. reconocer a los miembros más útiles y generosos (por ejemplo, a través de los premios “contribuyente del año”);

21. elaborar listas de riesgos comunes y señales de advertencia (y qué hacer cuando los vea)

22. desarrollar listas de verificación y plantillas para uso de los miembros

23. crear productos de conocimiento para uso de clientes o socios

24. identificar problemas de retención de conocimientos

25. identificar brechas de formación y colaborar en la formación

26. innovar nuevos productos, servicios u oportunidades combinando ideas de todos

27. asesorar a la organización sobre la estrategia

La Gestión del Conocimiento de las Comunidades de Práctica


 

El término Comunidad de Prácticas ha sido estudiado por Étienne Wenger (1998), Wenger y Snyder (2000), Pablo Peña (2001) y Antoni Garrido (2003).

Las comunidades de práctica:

(1) Son grupos sociales constituidos con el fin de desarrollar un conocimiento, compartiendo aprendizajes basados en la reflexión compartida sobre experiencias prácticas.

(2) Según Étienne Wenger  son un “grupo de personas que comparten un interés, profundizan su conocimiento y experiencia en el área a través de una interacción continua que fortalece sus relaciones”

(3) Observando el conocimiento que se difunde desde una comunidad y buscando potenciar este hecho a nivel corporativo como una institucionalización de la vieja ‘tormenta de ideas’, se recrean las comunidades de práctica. En una de ellas, es el mismo grupo quien establece los objetivos de aprendizaje y estos a su vez son seleccionados en el contexto de la ‘práctica del trabajo en la corporación’.

(4) Una comunidad de práctica vuelve explícita la transferencia informal de conocimiento dentro de redes y grupos sociales ofreciendo una estructura formal que permite adquirir más conocimiento a través de las experiencias compartidas dentro del grupo.

(5) La propia identidad del grupo se refuerza el aprendizaje como un (a) proceso de ‘participación’ y ‘liderazgo’ compartido. (b) El liderazgo informal es básico en las organizaciones y tiene un papel de difusión de la labor del grupo y de observación de la implantación de su trabajo en la práctica.  (c) Esta gestión del conocimiento, a su vez, puede ser presencial o virtual (Cibercultura); pero siempre cooperativo en un proceso continuo de establecer estrategias de participación, liderazgo, identidad, captura y aprovechamiento del conocimiento.

Desde la visión de Étienne Wenger las comunidades cobran sentido en la medida que permiten construir conocimiento y a su vez multiplicarlo, este concibe el aprendizaje como un proceso de participación y construcción social; desde esta mirada las comunidades de práctica (1) comparten intereses, experiencias o conjuntos de problemas, (2) se nutren de las interacciones sociales, del choque cultural y de la identidad propia y (3) se caracterizan por poseer (a) dominio, (b) comunidad y (c) práctica:

(a) El dominio hace referencia al campo de estudio de la comunidad;

(b) La práctica al campo de aplicación de los saberes desde el cual se nutre la experiencia y

(c) La comunidad está relacionada con la interacción y el intercambio de saberes que se dan al interior de la comunidad y que se encuentran articulados por interacción que nutren la identidad , la confianza y la colaboración de la misma permitiendo que el conocimiento de la comunidad a su vez se mantenga, desarrolle o comparta.

Referencias

Garrido, Antoni El aprendizaje como identidad de participación…, Barcelona, 2003 e Internet

Wenger, E, McDermott, R & Snyder, W.M., Cultivating Communities of Practice, HBS press 2002.

Peña Vendrell, Pablo Sociedad del conocimiento y organizaciones que aprenden, Internet.

Peña Vendrell, Pablo To know or not to be. Conocimiento: el oro gris de las organizaciones, Dintel, 2001.

Wenger E, Communities of Practice: Learning, Meaning, and IdentityCambridge University Press, 1998.

Lave, J & Wenger E, Situated Learning: Legitimate Peripheral Participation, Cambridge: Cambridge University Press, 1991.

 

El conocimiento por necesidad


Recordemos el primer principio del post anterior Los principios de la gestión del conocimiento desde el lado de la demanda. Ese primer principio decía que “La gente no presta atención al conocimiento hasta que realmente lo necesita”. Y es que como decía un buen amigo mío “nos pillan por las necesidades”. Si no tuviéramos necesidades seríamos todos y todas taaan felices…y claro, no tendríamos que hablar de esta patraña del conocimiento…total, habiendo fútbol,  conocimiento para qué.

Las personas no absorbemos conocimiento hasta que no estamos preparadas, y no estamos preparadas hasta que no sentimos o nos damos cuenta que lo necesitamos. Esto tiene que ver con el tipo de comprensión, aptitud, actitud y comportamiento frente a los problemas y las necesidades. Ese tipo de comprensión, aptitud, actitud y comportamiento aunque no sencillo, pero se puede cambiar, se puede mejorar.

Toque de trompeta que llega un examen o una entrevista de trabajo: Las personas, si lo necesitan, son muy pero que muy receptivas al conocimiento que necesitan. Como indica Nick Milton, una consecuencia de esta “atención solo por necesidad” es que la distribución del conocimiento del tipo “conocimiento en un momento dado” es más efectiva que la distribución del conocimiento del tipo “conocimiento por si acaso” (aunque también hay lugar para este último…).

En un ejemplo evaluativo esto nos habla de la motivación y propósito (necesidad: ¿por qué? y ¿para qué?) de una evaluación: Si una evaluación  es percibida en una organización como un trámite burocrático o una imposición externa (que se podría hacer un año más tarde o hasta no hacerse y no pasaría nada…o sería incluso mejor), y por tanto como algo no necesario al interno (ni necesario ni ii justo ahora ¡¡) , la implicación de la organización no será la misma y el conocimiento generado de esa evaluación no se utilizará de la misma forma que en el caso de una evaluación generada a partir de una necesidad urgente y concreta de mejora interna.