Decálogo para avanzar en la AGENDA 2030‏


Queridas amigas, queridos amigos,

Las próximas elecciones generales representan una oportunidad para que los partidos políticos expresen su posición respecto a la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible y adelanten los compromisos que están dispuestos a asumir para hacerla realidad. Desde la Asociación de Profesionales por la Calidad de la Cooperación para el Desarrollo (ACADE)  proponemos un decálogo de actuaciones que consideramos necesarias para que España pueda estar a la altura de lo comprometido.

Te pido que, si estás de acuerdo con estas propuestas que detallamos más abajo, las respaldes con tu adhesión en http://goo.gl/forms/Po6RILtwnT y, también, nos ayudes a difundir la iniciativa para que otras personas interesadas se puedan sumar.

Estaremos recogiendo firmas hasta el día 30 de noviembre para después proceder a difundir esta iniciativa, con todas las firmas que hayamos logrado, en medios de comunicación, hacerla llegar a los partidos políticos y trasladarla al futuro gobierno que salga de las urnas.


Muchas gracias,


COMUNICADO DE ACADE ANTE LAS ELECCIONES GENERALES:
UN DECÁLOGO PARA AVANZAR EN LA AGENDA 2030 PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE


La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas, el pasado 25 de Septiembre de 2015, constituye una oportunidad única para sentar las bases de una transformación global que conduzca hacia modelos de desarrollo incluyentes y sostenibles, a nivel nacional e internacional. En su resolución los países firmantes reconocieron estar “
resueltos a poner fin a la pobreza y el hambre en todo el mundo de aquí a 2030, a combatir las desigualdades dentro de los países y entre ellos, a construir sociedades pacíficas, justas e incluyente, a proteger los derechos humanos y promover la igualdad entre géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, y a garantizar una protección duradera del planeta y sus recursos naturales”. La Agenda, compuesta por 17 objetivos y 169 metas, es comprehensiva y ambiciosa, y se ha definido desde su origen como universal, emplazando a todos y cada uno de los países, a sus gobiernos y a sus sociedades, a una acción transformadora de gran calado.

España ha participado activamente en la definición de esa Agenda y ha suscrito el acuerdo internacional que la respalda. Pese a ello, a lo largo de los últimos años se ha producido un agudo debilitamiento de su sistema de cooperación para el desarrollo, con una caída de la ayuda internacional superior a la de países (como Portugal o Irlanda) que han atravesado situaciones de crisis más agudas que la padecida por nuestro país. Al tiempo, se han registrado retrocesos significativos en una amplia relación de parámetros sociales (pobreza, desigualdad o protección social) a los que remite aquella Agenda. Todo ello sugiere que es necesario un compromiso firme para cambiar esas tendencias y situar a España en una senda acorde con lo que ella mismo ha suscrito a nivel internacional, de modo que pueda transitar hacia una sociedad más incluyente y sostenible. Las elecciones generales, convocadas para el 20 de diciembre, constituyen una oportunidad única para que las diversas fuerzas políticas que demandan el apoyo ciudadano adelanten sus compromisos en esta materia.


ACADE, como asociación independiente que agrupa a profesionales de la cooperación para el desarrollo, se encuentra comprometida con la mejora de la calidad y eficacia de nuestra cooperación y con el más sólido compromiso de España con los objetivos de la agenda de desarrollo. Por ese motivo quiere trasladar a todas las fuerzas políticas y al futuro gobierno que resulte de las elecciones aquellas medidas básicas que serían requeridas para alinear a España con lo comprometido en la Agenda.


En concreto, ACADE hace un llamamiento al Gobierno que surja de las elecciones de diciembre de 2015 para que:


1)  Asuma la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible como agenda de gobierno y la aplique a la realidad española, comprometiéndose a presentar al Parlamento, antes de Junio de 2016, un plan para la implementación de lo acordado, tanto a nivel nacional como internacional


2) Establezca una nueva arquitectura gubernamental, bajo la forma de una Vicepresidencia o Ministerio de Desarrollo Sostenible, que garantice el compromiso político al más alto nivel con lo acordado en la Agenda 2030. Dicha estructura de gobierno debe contar con competencia ejecutiva sobre las políticas de desarrollo y cooperación internacional y de medioambiente y un claro mandato para el impulso de la coherencia de políticas para el desarrollo en el ámbito nacional e internacional. Como parte de ese proceso, deberá revisarse el mandato y el estatuto jurídico de los actuales organismos de gestión de la cooperación al desarrollo (muy particularmente, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AECID), avanzando hacia una más clara coordinación de todos ellos, para que puedan responder a los objetivos de la Agenda 2030.


3) Se comprometa a poner en marcha un proceso sostenido y programado de crecimiento de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) que se inicie con un incremento significativo de los recursos a partir de 2016 y permita alcanzar el 0,7% de la Renta Nacional Bruta (RNB) en 10 años.

4) Garantice la asignación de, al menos, el 40% de la AOD bilateral a los Países Menos Adelantados (PMA), como vía para alcanzar el objetivo de dedicar a estos países el 0,15-0,20% de la RNB, tal como se recoge en la Agenda 2030.


5) Reserve entre el 7% y el 10% de la AOD a Ayuda Humanitaria, de modo que España pueda responder con responsabilidad y eficacia a las crisis humanitarias.


6) Establezca los mecanismos de estímulo requeridos para favorecer las alianzas entre agentes públicos y privados españoles, de modo que puedan sumar sus respectivas capacidades, experiencia y recursos, al servicio de una más activa y responsable implicación en la política de desarrollo y cooperación internacional.


7) Refuerce la presencia de España en los diversos foros y espacios internacionales y promueva su contribución a la construcción de mecanismos de gobernanza globales transparentes, democráticos y representativos.


8) Establezca mecanismos eficaces, en el Parlamento y en los órganos de participación de la sociedad civil, que velen por la transparencia de la acción pública y por la rendición de cuentas del gobierno y del resto de los actores sobre los avances en el cumplimiento de las metas internacionales y nacionales de la Agenda de Desarrollo Sostenible. Este esfuerzo debe acompañarse de una continuada política de evaluación, que permita mejorar la calidad de las intervenciones y políticas aplicadas.


9) Fomente una ciudadanía informada, crítica y comprometida con la eliminación de la pobreza, la justicia social y el desarrollo sostenible promoviendo un nuevo discurso público que ponga de relieve las interdependencias globales y la necesidad de promover respuestas compartidas a los desafíos colectivos a los que la humanidad se enfrenta.


10) Incentive la mejora de las capacidades del personal de las Administraciones Públicas y del conjunto de los actores implicados en la política de cooperación, para que puedan incorporar nuevas prácticas, gestionar el conocimiento y crear valor añadido para responder mejor a los cambios que la Agenda 2030 demanda.

 

ACADE II: Nuevas formas de hacer cooperación. ¿Qué tenemos que hacer para mirar hacia delante?


Esta es la segunda parte del post: Acade: ¿por qué la sociedad española no se ha movilizado ante la reducción de la ayuda?. Como ya contaba en aquella ocasión el día 9 de octubre asistimos a la jornada “Diálogos ACADE sobre la Cooperación al Desarrollo“, invitados por la Asociación de Profesionales por la Calidad de la Cooperación al Desarrollo (ACADE), de la que soy socio.

En este post me voy a centrar en la segunda parte de los diálogos, que se llamaba: Nuevas tareas, nuevas actores, nuevas formas de hacer en la cooperación española

Paso a desarrollar algunas ideas y respuestas (entrecomilladas) a una pregunta inicial de los moderadores: ¿Qué tenemos que hacer para mirar hacia delante?:

-“La internacionalización, mirar hacia afuera, mayor trabajo en red y más mestizaje, hay que aprovechar intereses comunes y economías de escala”. Por desgracia ahora hacemos de la necesidad virtud, tanta gente saliendo de sus países porque no encuentran sitio ni oportunidad…y cómo no, algunas personas con todos los gastos pagados y otras con una mano delante y otra detrás…

-“La cooperación al desarrollo es un tema súper especializado. Con ese enfoque hay que trabajar entre los actores de desarrollo. La opinión pública es diferente a la base social en el momento de hacer tu agenda. Se necesita incidencia especializada en lugar de plantear temas muy genéricos”. De acuerdo hasta cierto punto, pero este enfoque tecnocrático y especializado nos ha llevado a olvidarnos de la sociedad civil como se indicaba en el post anterior…Es peligroso si empezamos diciendo que tratamos temas complejos y difíciles de explicar y terminamos por comunicar sólo los aciertos y considerar a la sociedad no preparada para asumir los fallos. Peligroso porque de ahí a la falta de transparencia hay un paso.

– “Las ONGD no son las culpables. A veces cuando se habla de problemas de movilización se traslada a las ONGD el problema del fracaso de la política. Están tomando relevancia nuevos actores, hay que desarrollar un sistema de responsabilidades algo más efectivo y simétrico”. El problema es que, para bien o para mal, la sociedad civil española sigue identificando cooperación con ONGD. Algo que me sorprendió en pleno auge del montaje millonario de la política de desarrollo en la legislatura anterior es que en uno de los principales periódicos de este país se confundiera a la AECID con una ONGD (citaba a la AECID como una ONGD)…en fin corregidme pero da la impresión de que la sociedad civil conoce más a determinadas ONGD que a la AECID y la política de cooperación y desarrollo. Y de ahí a señalar a las ONGD en determinados errores de los que no fueron responsables (aunque sí testigos privilegiados en algunos casos) hay otro pasito. El riesgo de que no se asuman responsabilidades es que los errores son de todos y los aciertos de algunos pocos.

-“Se tiene un stock de capitales creados: (1) Capital humano: Las organizaciones tienen un talento que se ha desarrollado. En todos los ámbitos hay profesionales de la cooperación; (2) Capital social internacional. (3) Capital de ilusión y vocación transformadora. Las razones para pensar que no se puede cambiar nada son muchas pero seguimos intentándolo”. Sobre el tema del capital humano hago algunas reflexiones en los puntos siguientes.

Algunas ideas para el futuro:

1. Hemos de aumentar a todos los niveles la cultura del aprendizaje y la rendición de cuentas…más allá de la retórica: Aprender de los aciertos y de los errores. Y aunque como el moderador sugirió “el panorama es tétrico” hay que tratar de conseguir un término medio…Y no quiero que se confunda aprendizaje y rendición de cuentas con evaluación. En la discusión se dijo que en nuestro sector se ha evaluado mucho y es cierto especialmente en el caso de las ONGD, pero eso no significa que se haya utilizado para aprender o para mejorar nuestro desempeño o responsabilidad. Hay una enorme presión desde algunos sectores y barrios, según interés o conveniencia, por dar prioridad a los aciertos o a los errores (o a “determinados” aciertos o a “determinados” errores) según sea su intención la de justificar o enmendar la plana a uno u otro gobierno, estrategia política, programa u organización…en fin poco espíritu de aprendizaje y mucho de maquillaje. Y esto es letal para la credibilidad y legitimidad del sistema de evaluación. Aunque no soy naïf, me pregunto si tal como está el patio existirán en el corto plazo en este país unas condiciones favorables al aprendizaje…un espacio en el que sea posible aprender de los errores…o dar credibilidad a los aciertos. Supongo que a medida que vayamos saliendo de nuestro particular subdesarrollo mental y moral todo esto será posible. Mientras tanto aún con determinados contextos muy hostiles al aprendizaje, se ha de tratar de ser transparente, pero no se puede ser exhibicionista…especialmente cuando no todos jugamos con las mismas reglas.

También hay que aprender de los errores pero sin ser catastrofista, no se puede sufrir la parálisis por el análisis. Tampoco se ha de perder la dirección y dejar de situar en el centro lo importante: la justicia social, la distribución de la riqueza y la lucha contra la pobreza…

2. “Seguir trabajando en red y en alianzas buscando el interés común”. “En el pasado nuestro trabajo en red ha tenido costes de transacción grandes y aunque la situación actual es precaria hemos de seguir trabajando en red aunque de otra manera. Antes se trabajaba en redes homogéneas, primando más redes institucionales que otro tipo de redes más orientadas al conocimiento, capaces reproducir conocimiento nuevo”. En el turno de palabra indiqué que las redes, las coaliciones, las asociaciones y los procesos de coordinación se pueden evaluar también. En nuestro caso estas redes institucionales en teoría eran redes basadas en la representación, pero en demasiadas ocasiones no han funcionado ya que han primado los intereses personales o grupales, e incluso han primado las personas sobre los grupos o instituciones representados por estas personas.

3. Necesidad de trabajar con perspectiva de largo plazo y con visión sistémica, que incluya empatía hacia los demás elementos del sistema. A esto sin duda no ayuda nuestro adanismo, que reinventa la rueda continuamente o que vende sin parar “ideas nuevas en odres viejos”…aunque realmente las ideas no sean tan nuevas, sino conceptos conocidos vestidos de forma diferente…por desgracia los odres siguen siendo viejos como vemos en los dos siguientes puntos:

4. El gran reto de fortalecer la estructura de nuestro sistema de cooperación y de tener instituciones y organizaciones capaces de mejor desempeño. Mi personal diagnóstico: la problemática es un círculo vicioso y a veces parece que entramos en un bucle. Pero parte del origen de esto es la debilidad de nuestro sistema de rendición de cuentas. Sin rendición de cuentas no se necesita aprendizaje, ni conocimiento, ni capital humano… Sin rendición de cuentas la meritocracia no se desarrolla…y no hay condiciones para una carrera profesional…y la gente ha de buscar en otra parte o en otro país. Y como bien sabemos no se van los menos preparados.

5. Más y mejor liderazgo y democracia participativa. En todos los grupos y actores se necesita trabajar más y mejor un liderazgo que sepa representar al sector (en sentido amplio) y no sólo a intereses personales, corporativos o gremiales. Un liderazgo menos preocupado en el poder y sus privilegios, en vencer y convencer y más preocupado en comprender y en escuchar, y en dar un servicio a los grupos representados. Un liderazgo capaz de llegar a compromisos, de aglutinar intereses comunes no particulares y crear más relaciones de confianza. Con este tipo de liderazgo sería más fácil crear ambientes de aprendizaje: aprendizaje y conocimiento para ayudar a la toma de decisiones. Pero, de nuevo, para salir de nuestro bucle ha de exigirse responsabilidad (rendición de cuentas) a nuestros líderes (a todos los niveles) y mejorar los sistemas ya existentes para ello.

Para finalizar se dijo que estamos ante una “agenda compleja”, “hay que mirar hacia adelante” pero sin dejar de aprender del pasado. Se ha de seguir trabajando hacia una Política de Estado de Desarrollo (con mayúsculas). “Es importante no perder el acervo que se ha sabido construir”…para ello “se ha de ser imaginativo” como para mirar hacia delante pero ojeando los lados y nuestro retrovisor tanto para aprender de lo que fue, como para que la sociedad civil no nos vuelva a sobrepasar sin inmutarse…

En fin nuestro reto es poner vino nuevo en odres nuevos ¿cuánto tiempo? ¿hará falta de otra generación para ello?¿cuántas generaciones más habrán de pasar?

Acade: ¿por qué la sociedad española no se ha movilizado ante la reducción de la ayuda?


El día 9 de octubre asistimos a la jornada “Diálogos ACADE sobre la Cooperación al Desarrollo“, invitados por la Asociación de Profesionales por la Calidad de la Cooperación al Desarrollo (ACADE), de la que soy socio.

Aun a riesgo de ser algo fragmentado, en este post me voy a centrar en la primera parte de los diálogos, que se llamaba: El futuro de la política de cooperación para el desarrollo en un mundo en cambio. En un post posterior abarcaré toda la jornada y profundizaré con alguna reflexión.

Paso a desarrollar algunas respuestas (entrecomilladas) a algunas preguntas iniciales del moderador: ¿Tiene sentido hablar de la ayuda? ¿Por qué la sociedad española no se ha movilizado?

Se comenzó por una percepción sobre la realidad: “Debajo de las cifras macroeconómicas sigue existiendo desigualdad”.

La reducción actual de la ayuda se definió no sólo como un problema presupuestario, sino también político. “No se ha conseguido nunca encajar la política (de cooperación y desarrollo) en la política de estado”. “Incluso cuando la política tuvo más presencia hubo muchas resistencias. Hay un problema estructural y de partida. Además en el orden internacional hay una gran debilidad de la parte de acción cooperativa. El mundo se concibe más como interés nacional que como cosmopolitismo”.

Se indicó que ha habido cambios en el sistema de cooperación, pero “han sido miméticos de la agenda internacional y no se ha reflexionado suficientemente sobre la especificidad de España”. Ha habido una “despreocupación por la estructura (recursos humanos y organización) y para centrarse demasiado en los recursos financieros”. Se señaló la debilidad de la “inteligencia estratégica” y que en las circunstancias actuales, haciendo de la necesidad virtud, “ahora se podría tener la oportunidad de pensar”.

En España hay escasa cultura de trabajo en común entre ministerios y por otra parte se necesita gestionar mejor la incidencia política. Hay espacio para “cambiar las estructuras de poder y el componente técnico”. “Las dos dimensiones se han manejado mal y se ha dado demasiada importancia a la parte tecnocrática siguiendo las directivas del CAD. Los líderes no han tenido/están teniendo visión de futuro. Han sido capaces de implementar acciones pero luego no ha habido/hay capacidad para demandar que asuman responsabilidad y competencias”.

Se habló incluso de la “necesidad de cambio de paradigma”…y yo ya lo sugerí en el turno de intervención público, que cuando se habla de esos dos palabros juntos me da miedo. Me da miedo porque algo que caracteriza a nuestra cooperación es el adanismo, esto es, el continuo cambio de paradigma sin pararse a comprender qué, por qué y cómo han sucedido las cosas. Y quizás, lo que es más grave, se cambia de paradigma en Madrid pero los efectos de estos cambios tardan en llegar al terreno, o cuando están a punto de cambiar la forma de hacer las cosas (porque los cambios llevan tiempo), se vuelve a cambiar de paradigma.

En algunas intervenciones se vendieron como nuevas ideas que no lo son tanto sino que se vienen repitiendo desde hace casi 8 años. Se indicó que “no tiene sentido la (agenda de la) ayuda como la pensábamos en el pasado, sino más bien como una política de desarrollo con diferentes soportes. Hay que focalizarse menos en la ayuda y tratar más otros temas como las acciones redistributivas a través de la presión fiscal sobre el quintil más alto”. Se recordó la importancia política del sistema, la necesidad de “manejar algunos ámbitos de la acción política que han quedado fuera de foco: Nos hemos centrado en los perímetros convencionales, es necesario involucrar a todo el gobierno”.

En suma, la importancia de ir a las raíces de la pobreza y la desigualdad: “Estamos en un mundo menos diferenciado, con un arco de necesidades de desarrollo más difuso, por lo que hay que trabajar las reglas que impiden procesos de desarrollo”. Lo dicho, poco nuevo bajo el sol en este punto.

¿Por qué no y qué se ha hecho mal si a una parte de la sociedad española le importa la justicia?

Desde el principio se señalaron las “deficiencias de la vinculación del sector de la cooperación con la sociedad española”. “Da la impresión de que a la sociedad española no le importa lo que ha pasado con los recortes en la ayuda oficial al desarrollo. Da la impresión que se han minusvalorado, que los recortes no les importan”.

En el desarrollo de estas cuestiones se fue bastante contundente: “La sociedad civil organizada ha cambiado su papel y ya no habla en nombre de otros”. Aquí se mencionaron movimientos como el 15 M o las redes sociales. “No se necesitaba a la ciudadanía y la cooperación se ha dedicado a otras cosas…y se han perdido a las bases”. No se tuvo la suficiente visión de que la “sociedad civil organizada es capaz de crear opinión y estar sintonía con la sociedad. Luchar contra las desigualdades no implica sólo luchar contra la pobreza”. “La sociedad civil (organizada) ha tenido un problema de comunicación, aunque también ha habido problemas con el papel del liderazgo público”. A este punto durante el turno de palabra indiqué que no sólo era un problema de comunicación en el sentido de enviar el mensaje (de convencer), sino en el de escuchar. Pero hubo más sobre este punto:

-“El sector de ONGD está fragmentado. Pero el problema del apoyo social no es sólo de España. No se ha sido capaz de demostrar que la ayuda sirve para algo, de que la ayuda funciona”. Por otra parte hay muchos“peligros buscando atajos del norte al sur”.

– La base no se necesitaba porque estaban los profesionales. Se buscó “la profesionalización pero no un liderazgo asociativo” con el apoyo de las bases.

-“Ha habido un problema de mala gestión del accountability, ya que se ha entendido un accountability hacia el financiador. En España no tenemos conciencia de que lo público es de todos. Se debería haber hablado con la sociedad sobre los avances. No ha existido una política de transparencia”.”No ha habido suficiente diálogo y después el dinero público se ha retirado.”.

En este punto también señalé algunas ideas durante el turno de palabra de la jornada: Las afirmaciones anteriores, de ser ciertas, “iban en contra elementos básicos de la democracia participativa”. En un colectivo y sector para el que el concepto de participación parece tan importante, esto aumenta la carga de retórica de su discurso (o sus discursos). Repitamos: ¿No se necesitaba a la ciudadanía? ¿No había una política pública de estado?. También señalé que al binomio política vs tecnocracia había que añadir las dinámicas personalistas (o grupales) de poder. Éstas implican que el único deseo de cambio que se desea es “quítate tú para ponerme yo”, para mandar, mandar porque puedo. También es de señalar la magnitud de la retórica de una política ilustrada debido a la distancia con la sociedad civil, y que a su vez ha dado lugar a más distancia entre la sociedad y la política. Por otro lado en esos momentos estaba pensando: ¿en qué lugar de la retórica queda el pacto de estado contra la pobreza de noviembre de 2007?…que por lo visto ni fue pacto social, ni de estado, ni se ha visto la necesidad de implementarlo…

También señalé la necesidad de “mayor empatía en el sector y de evitar confundir la ideología con la moral”. En demasiadas ocasiones he percibido cómo se calificaba a una persona de mala o buena (persona) porque tenía unas ideas u otras. Y en virtud del poder asumido, barrer a las “malas personas” del escenario de decisión o de consulta o de información.

También se comentó la necesidad de “abandonar un sentimiento de superioridad moral sobre lo buenos que somos (en el sector de la cooperación), puesto que en ocasiones se habla de cosas distintas en el norte y en el sur. Se ha de construir una agenda donde se potencie más el diálogo. Se ha trasladado demasiado la agenda hacia los problemas del norte”.

Entonces, ¿ha sido todo un espejismo? En un próximo post desarrollaré la segunda parte de estos diálogos, en la que había algunas respuestas. La segunda parte se denominaba “Nuevas tareas, nuevas actores, nuevas formas de hacer en la cooperación española”

Usos y abusos de nuestra burbuja de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD)


Vivimos tiempos convulsos en España. Pero soy optimista. Tengo el optimismo del corredor y del esfuerzo de la carrera de fondo. No hay otra. Cualquier atajo, de esos a los que nos han mal acostumbrado, no va a mejorar las cosas, al menos a nivel colectivo…

Para entender qué quiero decir por atajos, recientemente apareció el artículo de opinión de César García Muñoz “La enfermedad del clientelismo”. El clientelismo, el nepotismo, usar fondos públicos con intereses no públicos son formas de corrupción.

Y es que algo que también propició el espejismo de bonanza de principios de 2000, a la sombra de la burbuja inmobiliaria, fue el aumento descontrolado de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) desde Administración General del Estado, Comunidades Autónomas y Entes Locales. Creo en la AOD como complemento a la coherencia de otras políticas para resolver algunas desigualdades globales. Pero no creo en el aumento descontrolado de la Ayuda Oficial al Desarrollo, ya que puede tener en el medio y largo plazo –como estamos viendo ahora en España- claros efectos adversos sobre beneficiarios, socios y profesionales del sector. Lo que hemos presenciado ha sido el viejo dar peces en lugar de enseñar a pescar. Y se acabaron los peces. Y apenas nadie fuera del núcleo más cercano de lo que se ha llamado “sociedad civil organizada” (y que algunos confunden con la sociedad civil a secas) movió un dedo para evitar el desarme de esa política…había otros problemas. Pero esos problemas son complementarios, no suplementarios: la cooperación, la solidaridad no entienden de fronteras, más que nunca ahora necesitamos de los valores de la solidaridad y la cooperación en la sociedad española.

El aumento de la AOD fue descontrolado no sólo porque el nivel de responsabilidad, rendición de cuentas y evaluación de lo realizado estuvo por debajo de lo que debió ser, sino por su falta de sostenibilidad. Porque no se hizo una planificación racional y realista que previera diferentes escenarios de futuro para tomar decisiones que trataran de asegurar cierta sostenibilidad de elementos clave (como la educación para el desarrollo, el desarrollo de instituciones y capacidades  y la investigación para el desarrollo). En el Reino Unido, también en crisis aunque cierto no del calibre de España, y también con gobierno conservador, fruto en parte del desarrollo de la enorme fortaleza de sus instituciones (DFID, Universidades, ONGD, think tanks, profesionales…), fruto en parte de la eminencia de sus centros de investigación y de la trayectoria de campañas de sensibilización, la AOD se ha mantenido como una prioridad independientemente del color político (llegando al 0,7%).

Sin duda en España ésa fue una época dorada (especialmente para algunos) pero efímera (para la mayoría).  José Antonio Marina en su libro “La inteligencia fracasada”, indica que la “Inteligencia es la capacidad de un sujeto para dirigir su comportamiento, utilizando la información captada, aprendida, elaborada y producida por él mismo”. Si el sujeto fueran los distintos engranajes de la máquina que se puso a ejecutar la AOD, ¿qué podríamos decir de su inteligencia?

Si al menos aprendiéramos. Pero es complejo: Ya tras el cambio de gobierno se ha hecho el camino inverso pero también sin control. Se ha cortado por lo sano (odio esa expresión), se ha recortado de forma dramática, drástica y súbita la AOD sin valorar qué intervenciones merecía la pena continuar…Intervenciones pertinentes y eficaces se han parado sin realizar un análisis de vulnerabilidad, la precariedad de la carrera profesional se ha acentuado, expedientes de regulación de empleo…continúa el clientelismo y procesos de reclutamiento poco transparentes (de esos en los que se sabe el/la que será elegido antes de que comience el proceso).

Pero a pesar de todo ello, sí que se consiguieron resultados, se ha contribuido a la reducción de las desigualdades y ahora contamos con muchos profesionales de calidad en el sector.

Lástima que no hayamos sido capaces de contar y aprender de todas esas historias (de las buenas y de las no tan buenas)…y lástima que hayamos dejado tantas intervenciones eficaces sin continuación y que muchos de esos profesionales no encuentren ahora su lugar en la Cooperación Española…cuando hubo momentos que no éramos capaces de ejecutar toda la AOD  prevista. Recordemos  que el Consejo Europa acaba de criticar a España por sus pasados gastos irracionales. El gasto o el recorte no son malos por sí mismos, no son malos si se gasta o si se recorta bien. Lo que es malo es el adjetivo: “irracional”.

Hoy más que nunca necesitamos de los valores de la cooperación y la solidaridad para superar estos tiempos irracionales y convulsos.

La crisis en la Cooperación


La crisis ha golpeado a la Política de Desarrollo con un retardo respecto al resto del país. Aquí algunas de las reflexiones al respecto: Un documento de posición y reflexión elaborado por ACADE que resalta el valor de las capacidades institucionales y humanas del sector (La cooperación al Desarrollo Española ante un nuevo contexto: el valor de las capacidades institucionales). Cada cierto tiempo aparecen artículos de opinión al respecto, hace poco el de Chema Vera. A pesar de la época de bonanza financiera, creo que nunca llegamos a salir de la crisis…

 

Chambers again


Hoy he leido en el post de Duncan Green sobre el nuevo libro de Robert Chambers, “Provocations for development“. A pesar de su edad de su edad sigue siendo un provocador. Contrasta con la conversación que tuve ayer con un colega del sector de la Cooperación Internacional en España. En el sector profesional, ¿Compromiso, transparencia, innovación, confianza, meritocracia…cooperación?. Una conversación de café. Seamos positivos algo cambiará la situación.

Por qué lo llamamos desarrollo cuando nos cuesta ver más allá de otros intereses y chequeras


Iba a escribir un comentario a Gonzalo Fanjul de su post “¿Le cortamos el grifo a la ONU?”, pero me ha salido tan largo que casi mejor que lo dejo aquí…

Me gusta su blog 3500 ideas irreverentes contra la pobreza. En esta ocasión siendo yo un profesional de la Evaluación, espero que le oiga alguien con el anillo del poder a Gonzalo -esto de los blogs a veces me parece como predicar en el desierto, y si por alguna razón hablan de uno te puedes temer lo peor-. Pues bien Gonzalo decía:”lo más prudente es tomar cualquier decisión (recortes u otros) después de haber hecho una valoración objetiva y transparente de la eficacia de cada organismo de acuerdo a las prioridades que establezca el nuevo gobierno”. No podemos quedarnos en la percepción, en valoraciones sesgadas o basadas en el antes y el después…hay que mejorar nuestro sistema de aprendizaje

Sobre esas chequeras por los pasillos de Naciones Unidas de las que habla Gonzalo Fanjul…lo malo es si esas chequeras son utilizadas como si las cuentas de origen fueran personales y no dinero público. Degradamos nuestro sistema si esos cheques sirven para realizar ideas o fines más personales que colectivos, en una Cooperación ya fragmentada…en cualquier caso incluso tras el paso de las chequeras nuestras instituciones siguen dependiendo en demasía de personalismos, esas chequeras no se han acordado en demasía de la necesidad de una estructura de organización y capacidades acorde con el tamaño de la AOD en la Cooperación Española. Esas chequeras – a pesar de varios Planes directotes, contratos de gestión y programaciones operativas- siguen convertido el 0,7 en un objetivo y no en un medio, y han mantenido una distancia entre el discurso y la realidad…la retórica.

Lo malo es que tras un comienzo ilusionante una parte del sector ha acabado desilusionada o indignada, aunque claro esto va por barrios en un sector tan fragmentado como el nuestro, con tantos reinos de taifas dentro de reinos de taifas -y por qué no decirlo, a algunos no les ha ido tan mal, ya sabemos por Durban, Copenague y Kioto que beneficio global no implica beneficio local y viceversa. Ha sobrado algo de partidismo, clientelismo, corporativismo…el resulado ha sido una pátina de oportunismo (pero oportunidad para el que pasaba por ahí al cabo o al que se cruzaba con las chequeras en algún pasillo ¡). Estos “istmos” han debilitado nuestra profesión, transparencia, accountability…nuestras capacidades, procesos y los resultados a los que debiéramos contribuir.

Y digo yo, en esa forma tan castiza con que seguimos haciendo cooperación: ¿por qué normalmente lo cortés no puede ir acompañado de lo valiente? ¿por qué en paralelo a esas subidas y bajadas de nuestras contribuciones (a organizaciones o naciones unidas o desunidas) tan débiles en cuanto a evaluación ex ante y expost, no se podría haber logrado una coherencia entre el nivel político, su liderazgo real y las capacidades para llevar a cabo acciones que fueran apoyadas por nuestra sociedad civil (incluso o sobre todo en períodos de crisis)?. Han sobrado algunos cheques y mucha retórica y ha faltado coherencia interna, ha faltado energía bien direccionada para hacer realidad esa necesidad de coordinación y racionalidad interna…demasiada jerarquía y ausencia de autocrítica, demasiadas buenas ideas dispersas y pocas manos para llevarlas a cabo (aunque las había no se han podido o sabido organizar, no se han podido o sabido utilizar)…No se ha concentrado suficiente energía en la estructura, que ha demostrado ser “el” cuello de botella, algo tan difícil de cambiar (de nuevo el Gatopardo: “ Algo debe cambiar para que nada cambie”) que parece que se dejó a la deriva por imposible. Y en fin, ha faltado la visión y determinación para el despliegue efectivo de una sólida política de educación para el desarrollo como base de la sostenibilidad y legitimidad de la política de desarrollo. Sin una sociedad suficientemente concienciada y reivindicativa no se han oído suficiente las voces para exigir el cumplimiento del sueño de una cooperación de calidad (o con una calidad acorde con nuestra situación de “nuevos y nuevas ricos”). ¿Por qué la Sociedad Civil Española no conoce las Declaraciones de París, Accra o Busán?¿Por que no saben lo que es la agenda de desarrollo? ¿Por qué piensan que la AECID es una ONGD? En fin un ciclo en el que se ha avanzado…pero que podría haber dejado más huella…

En fin, no sé si la culpa de todo la tiene la crisis, pero en muchos casos la única salida nuestros profesionales ha sido salir del sistema, ya fuera a ONGD internacionales o a Organismos Multilaterales…En un sector tan endogámico y en algún caso ya en medio de una reestructuración las posibilidades de retorno de esos activos se van reduciendo. Y es que nuestro sistema de cooperación dista mucho de ser un medio ideal para los buenos profesionales…y algunos de los buenos y buenas profesionales que se han quedado han acabado desmotivados, quemados, tomando bajas por depresión…o convirtiéndose en no tan buenos profesionales. No estaría mal hacer una terapia de grupo para curarse ciertas heridas antes de pasar a lo que nos espera ahora…Ojalá alguno de sus protagonistas escribiesen sus vivencias como cura y pudiésemos compartir lo que ha sido este periodo…

Y volviendo al principio: no es una cuestión de cortarle el grifo a Naciones Unidas, sino de plantearnos qué hacemos con el agua (y cómo lo hacemos claro)…o qué hace la Cooperación Española y Naciones Unidas y nuestros socios con él…Y otra cosa es el funcionamiento interno de Naciones Unidas…claro que hay de todo como en las buenas familias… para los que les gusten las buenas novelas recomendaría la lectura del libro Belle du Seigneur, un libro que novela la Sociedad de Naciones en Ginebra en los años treinta. Creo que algo de actualidad sigue teniendo, por desgracia, después de tantos años pasados…Por cierto se estrena su versión cinematográfica en 2012

¿Y por qué estas reflexiones? No, ya sé que no son buenos tiempos para la lírica (no lo han sido para la crítica), pero tal vez el futuro nos depare sorpresas positivas, hay que seguir siendo optimista en este oficio (digo yo, si no a otra cosa mariposa)