Enlaces que me gustaron: aprendiendo a aprender


Esta semana ha sido complicada pero no quiero dejar de dar algunas pinceladas, indicando algunos enlaces que me gustaron:

El siempre genial e inspirador Nick Milton, gurú del KM, escribió en su blog/ametralladora sobre gestión del conocimiento -Knoco stories – algunos posts muy interesantes, como:

Gestión del Conocimiento y desempeño (Autor: Knoco)

Gestión del Conocimiento y desempeño (Autor: Knoco/Nick Milton)

-Cuatro razones para intentar la Gestión del Conocimiento (él habla por este orden de Lógica, Emoción, Expectación y Presión entre pares)

-Cómo diseñar una estrategia de Gestión del Conocimiento en 50 palabras o menos

-Un webinar donde explica el pasado, el presente y el futuro de la gestión del conocimiento

-Nos recuerda por qué no deberíamos dejar nuestro conocimiento en ficheros (y hace mención al almacén de tesoros de En busca del Arca Perdida)

El rol de la gestión del conocimiento en la cadena de decisión (Autor: Knoco/Nick Milton)

Duncan Green está haciendo una gira (algo así como unos bolos) para promocionar su último libro: Cómo ocurre el cambio. Es interesante su post sobre lo que dicen algunos popes sobre su libro. Cómo ocurre el cambio Sen, Fukkuyama, Byanyima, Agarwal, Rodrik, Kumar y Robinson

Desde Brain Pickings nos acercan a la vida de la artista Marina Abramovic y nos cuentan la historia de cómo a la pionera de la física Lise Meiner le negaron el premio Nobel a pesar de haber contribuido a descubrir la fisión nuclear

Y en relación con mi post anterior EvalCentral Game Over, Chris Lysy está relanzando  Evalcentral desde la Plataforma Medium: habrá que acercarse i

Ave del paraíso africano


Esta vez no termino, sino comienzo el post con una canción. Y es que quiero que al relato lo acompañe esta melodía del sublime Javier Ruibal, Ave del paraíso:

A veces conocemos o encontramos a personas que nos muestran la vida. Quiero decir que nos muestran una forma diferente de vivirla. Algunas de esas personas tienen el don de contar, pero no de cualquier manera, sino de contar bien: “Contar es casi siempre un regalo, es un vínculo y otorga confianza” (Javier Marías en el primer tomo de su trilogía “Tu rostro mañana”: Fiebre y Lanza)

Hay personas que ven y viven de forma diferente. Y es que incluso nos acostumbramos a lo diferente, y lo diferente a veces parece lo de siempre. Encuentro increíbles esas personas que nunca pierden su capacidad de sorpresa, su capacidad de admiración hacia lo que a otros nos puede llegar a parecer secundario o rutinario.

Colegas de profesión viajera, me pregunto quién entre nosotros ha vivido y escrito sus vivencias de forma sistemática. Me refiero a escribir esas experiencias tan nítidas pero que si no se recogen en su justo momento (aunque sea un tiempo después), luego se olvidan y pierden: no me refiero a que tengamos que llegar a ser como l@s grandes escritor@s viajer@s: Ella Maillart, Bruce Chatwin, James Fenton, Redmond O´Hanlon, Michel Le Bris, Jean Rolin, Gilles Lapouge o Nicolas Bouvier o algunos otros contados por el gran contador de viajes Jacinto Antón.

Y aunque a veces no lo creamos nuestra profesión es un arte. ¿Nuestra profesión?. Mi profesión. Yo estoy en un cruce de caminos. Cooperación al desarrollo o evaluación. De tener que elegir podría mencionar una de las dos, pero no sería tan cierto. Y compruebo mi predilección por los caminos y los cruces de caminos.

Para los de la profesión, la mala vida y nuestra incertidumbre hacen que si no tenemos cuidado se solapen vuelos, personas, caras, ciudades, marcos lógicos, conclusiones y recomendaciones…un poco como cuando en aquellos años viajábamos con el programa inter raíl y visitábamos una o dos ciudades al día, durmiendo mal y comiendo peor…Y es tan fácil confundir cantidad, con calidad. Y hasta está el peligro de no disfrutar de las personas, de no creer en lo que hacemos, de olvidar por qué lo hacemos. Todo ello independientemente de que no lo hagamos tan bien como debiéramos o como sabemos que podríamos hacerlo. Por eso tan interesante escribir para contar, contarnos a nosotros mismos ante todo, que, cómo no, es una forma de gestión del conocimiento.

Este post es un tributo a una persona que es un ejemplo de vitalidad y dedicación a la gente, a la cultura y a la naturaleza africana…Hay personas que tienen la capacidad de viajar y de vivir en cantidad y calidad. Viven al límite. Sin duda una de ellas es Berenika Stefanska. Escritora, fotógrada, cámara freelance, que trabaja para la FAO en Africa del Este. Pero ante todo una gran viajera. Como dijo Nicolás Bouvier “Uno cree que va a hacer un viaje, pero enseguida es el viaje el que lo hace a él.”

Berenika escribe para el periódico Standpointmag, hace voluntariado para proteger la fauna africana y realiza trabajos para la FAO en Africa del Este, especialmente en Somlia y Kenia.

Lo que voy a mostrar son algunos fragmentos de su blog Ex Africa semper. En la cabecera de su blog tiene una declaración de intenciones, quiere mostrarnos lo excitante, novedoso y curioso de África:

“Ex Africa semper aliquid novi”, quoth Pliny the Elder. There is some debate about what he really meant, but most likely he meant trouble. In this sense has the phrase been used most often since but I hope to reverse the trend and on these pages bring you the exciting, novel and curious out of Africa.

Así comienza el blog de Beverika, “Y donde quiera que esté, espero permanecer”:

And wherever I am I hope to remain,

Ex Africa Semper Yours,

Berenika

Berenika luego continuará en otros sitios web, pero su último post en ese blog Ex Africa Semper es el 20 de Septiembre de 2015: On the long finals: Kiserian – Kampi. Hay muchas cosas que emparentan a Berenika con esos grandes escritores y exploradores antes citados, como su escritura clara y directa, su humor, su curiosidad, su hambre de conocer y apertura a la sorpresa:

“Finding things in real life that I had read about as a kid in books always makes me happy and this well was no exception.”

“I wish I have had more time to ask how the well worked, who dug it, who manned it, if they normally charged for it but we had to push on, as now the sun was really low”.

Berenika hace lo que hace porque se tiene que hacer, un poco como el alpinista Malory que subía montañas porque estaban ahí. Veamos cómo explica a unos maestros de escuela de un pueblecito de Kenya por qué hace sus viajes a pie:

“I spoke of who I am and of my trip, why I did it and why they should too. None of them had ever been to Ruko, only 20 kilometers away from Kiserian, where most of them lived. I tried to explain why I didn’t take a car, and why I walked alone. It wasn’t easy because I didn’t rightly know myself. I just wanted to I guess. Because I could.

They were sympathetic, I got a few laughs. The headmaster spoke after and thanked me for coming, for ‘representing’ (whatever that meant) and for staying focused. He said I was an inspiration and that the students will be having their 4th form exams this term and they should stay, what? “Focused!”, replied the classroom in unison. Quite the demagogue.”

Lo que es constante en su blog es la manera de disfrutar del entorno, de África. Aquí in ejemplo de su encuentro con el Lago Victoria en el post de Noviembre de 2010: Moon Rainbow and other wonders of the Universe

“Unexpected and amazing days just keep happening here, but this one surpassed them all. Spake when he discovered Lake Victoria, Stanley at his chance meeting with Livingstone, not even Sir Samuel Baker himself when he first gazed upon the very falls could have been happier than I was the night when I sat by the roaring flood of Murchinson Falls; all by myself, in the depth of night, with the full moon casting shadows and rainbows, and knowing that mortals who have beholden that view on their own have been few and far between. And that was neither the beginning, nor the end of the story.”

“And then we drove into the park. Oh the blessed simplicity of the unreflective! If I had gotten my way and convinced/bribed/coerced the rangers to let me through the previous night, I would have not had experienced the most close-up and pleasant safari one can have – on the back of the motorbike, with animals within reach and no barrier between me and them.”

“All in all, the drive was divine and I was blessing the heavens for my last-nights delay. We got to the mighty river Nile at around 8am. The next ferry was not until 9am so I had some time to explore. First, I stumbled across a warthog; we stood three meters away from each other, assessing. I don’t know what the warthog was thinking but I was certainly thinking that his fangs look sharp and my water bottle does not look like an adequate weapon. Luckily, the warthog turned around and wiggled his funny little tail away into the bushes. Convinced the interior is just far too dangerous a place to hang out I went down to the river and climbed on a small sand dune. On the other side of it bathed a small family of hippos. They were not further than ten meters away, puffing. Mesmerising. I crouched up a little closer. Mistake.”

Y destaca el tono de humor que recorre su escritura, así como su optimismo vital:

“When he heard I was going to hang out in the Lodge till the afternoon, he suggested I join the morning cruise to the Victoria Nile Delta instead. For only $40. I said I would think about it knowing full well that’s just not within my budget. We chatted more and as he rose to get the boats ready he asked if I had made up my mind about the cruise. I said I had, and that sitting in the hot sun with nothing to do is actually more appealing to me than cruising on the breezy Nile and watching exotic animals. He laughed, picked up my bag and said he would take me for free. Nice.”

“Here I was, alone, at night, beholding a view of rare beauty. The unkempt manes of waves, sharper and whiter in the light of the moon, the jagged silhouettes of the rocks, the darkness of the jungle around me and most amazingly of all, over the chasm into which the Nile fell, rainbows forming in the spray. Moon-rainbows, black and white with only a suggestion of thin ribbons of colour, but nevertheless with distinct stripes and a lovely curve. I have never seen them before and was mesmerised. I sat for a long time and just admired the view. The only thing I could have possibly wished for at the time was beer, for I have forgotten to get some at the lodge.”

Otro ejemplo de lo poco que Berenika espera para cubrir sus necesidades, porque era otro lo que le pedía a la vida, en su post de Noviembre de 2010: My Tent is my Castle

“So here I am in the middle of Nairobi in a dark tent illuminated only by my laptop’s eerie screen light. It’s all a little unreal, as if many realities were interwoven into one. A tent in a middle of a thriving metropolis, with internet access in the tent but not much more, as I have forgotten to bring a sleeping mat and am otherwise travelling light. Light on gear but not tools of trade. Crawling back into the tent I enter yet another incongruent reality: books, maps, computer, cameras, notebook and newspapers – an office in a tent: a little shabby, uncomfortable but quaint and private.”

My tent is my castle

I might have of course stayed in the dorms, which are not much more expensive than the campsite (and by campsite I mean the patch of soggy earth between the corrugated iron fence of the enclosure and the brick wall of the ‘bungalow’ fitting exactly my tent and not much more). But I like the idea of having a place to escape to if I grow tired of the ever-jolly company of fellow-travellers. The girls’ dorms feel like a summer camp, bunk beds adorned with towels, sarongs and cosmetics laid out everywhere, the air filled with perfume and giggling. Call me a grump but I prefer my cold earth and the stench of my socks.”

Berenika señala en la foto que está con Magdalene, mother of 9, to my right, random man to my left. Aparece en el post Roruk Ruko

Berenika murió el 8 de septiembre de 2016 en Kenya en un accidente aéreo.

Berenika vivió al límite hasta el fin de su viaje. Como dice Nicolas Bouvier: On ne peut pas écrire un bon livre sans saigner preque à mort. Dans chaque cas, il ságit dáller au bout de soi-même et de ses possibilités, d´approcher au plus près le point où la mort rejoint la vie -je me disais: cést le bout de la route

In Memoriam Berenika Stefanska, amante de África, escritora, fotógrafa y gran vividora: ave del paraíso africano. Wherever you were you remain