Lágrimas en la lluvia del V Plan Director de la Cooperación Española


En relación con el post anterior Propuestas de ACADE para el V Plan Director de la Cooperación Española, que ACADE (Asociación de Profesionales por la Calidad de la Cooperación para el Desarrollo) formula al Gobierno, a las fuerzas políticas parlamentarias y a la sociedad, quería volver sobre los tres primeras propuestas, que considero fundamentales. La primera se refiere al aumento pautado (racional) de la ayuda internacional, la segunda a la necesaria reforma del marco institucional / legal, y la tercera referida a la mejora de las capacidades. Estas son asignaturas pendientes cuyas demandas se repiten periódicamente y que impiden una Cooperación Española relevante, eficiente, eficaz y sostenida: (1) Compromiso y Liderazgo sostenido, (2) Marco Institucional y Administrativo y (3) Capacidades.

1.- Compromiso en materia presupuestaria que suponga un proceso pautado de expansión de los recursos asignados a la ayuda internacional.

2.- Reformas institucionales y legislativas necesarias para garantizar que se está en condiciones de hacer una gestión eficiente de los recursos. Es necesario reformar

(1) la arquitectura del sistema, hoy caracterizada por una elevada dispersión y una limitada coordinación de las instituciones responsables.

(2)  los marcos administrativos y legislativos que condicionan la ejecución de la ayuda, que impiden que España pueda actuar con instrumentos que otros donantes tienen, como la ayuda programática, la cooperación financiera, la asistencia técnica ágil, las asociaciones estratégicas con la sociedad civil y la academia o la alianza con actores internacionales, no solo públicos.

3.- Ampliación de las capacidades técnicas e institucionales del sistema. Esto supone poder:

(1) Recursos humanos y organizacionales: (a) captar y dar empleo en condiciones adecuadas al personal experto que se requiere, (b) poner en marcha una política activa de recursos humanos que permita que los trabajadores en este ámbito puedan tener una trayectoria profesional previsible y (c) promover un cambio organizacional que afecte a la estructura, a los procedimientos y a la cultura de trabajo de las instituciones implicadas.

(2) Articular una política de formación y gestión del conocimiento adaptada a los nuevos retos del contexto e integrada en la cultura organizativa de las instituciones líder de la cooperación española.

Sigamos proponiendo para contar con los medios para conseguir los fines: empleo en condiciones adecuadas, política activa de recursos humanos, trayectoria profesional previsible, cambio organizacional, formación y gestión del conocimiento…y por supuesto compromiso y liderazgo político sostenido.

…de otra forma el V Plan Director de la Cooperación Española será una(as) página(s) más de retórica burocrática…y tantos esfuerzos se seguirán perdiendo como lágrimas en la lluvia…

Propuestas de ACADE para el V Plan Director de la Cooperación Española


ACADE (Asociación de Profesionales por la Calidad de la Cooperación para el Desarrollo) formula al Gobierno, a las fuerzas políticas parlamentarias y a la sociedad las siguientes propuestas en relación con el futuro Plan Director:

La Cooperación Española se encuentra en una situación de debilidad extrema, consecuencia de más de ocho años de sucesivos recortes presupuestarios, que le han conducido a una pérdida de presencia internacional, al adelgazamiento o extinción de alguna de sus acciones más significativas,al vaciamiento de recursos humanos en puestos clave de la estructura operativa y a una fragilidad notable del sistema en su conjunto, que ha conducido al desánimo a una parte de los gestores y actores implicados.

En estas condiciones, la elaboración del Vº Plan Director de la Cooperación Española constituye una oportunidad única para producir un cambio sustancial en la situación. No cabe espacio para la rutina ni para retoques menores a través de un Plan Director de transición: lo que se requiere es una respuesta audaz y comprometida, que afronte las reformas que el sistema requiere y revierta el proceso de estos últimos años, para poner a España en condiciones de cumplir con los compromisos que plantea la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada en Naciones Unidas.

Tras la elaboración de un Manifiesto para las fuerzas políticas en defensa de la política de cooperación, en otoño de 2016, secundado por más de 200 firmas de profesionales de la cooperación y la realización de unos talleres en mayo de 2017 sobre el Plan Director, ACADE quiere formular al Gobierno, a las fuerzas políticas parlamentarias y a la sociedad las siguientes propuestas en relación con el futuro Plan Director:

1.- El Plan Director debe estar acompañado de un firme y expreso compromiso en materia presupuestaria que suponga un proceso pautado de expansión de los recursos asignados a la ayuda internacional. No cabe contemplar de modo silencioso el retroceso que se ha producido en la posición relativa de nuestro país entre los donantes de la OCDE, con caídas de la ayuda que superan las de países (como Portugal o Irlanda) que han padecido más severamente la crisis. El proceso de expansión de los recursos que se demanda debiera situar la AOD en el 0,40% del PNB al final de la presente legislatura. Ese crecimiento de la ayuda debe ir acompañado de una rápida recuperación de los recursos asignados a la ayuda humanitaria, dada la severidad de las crisis asociadas a hambrunas y conflictos que sacuden al escenario internacional.

2.- De forma paralela a la elaboración del Plan Director, el gobierno debe proceder a las reforma sin stitucionales y legislativas necesarias para garantizar que se está en condiciones de hacer una gestión eficiente de los recursos. Es necesario reformar la arquitectura del sistema, hoy caracterizada por una elevada dispersión y una limitada coordinación de las instituciones responsables. Y es requerido también modificar los marcos administrativos y legislativos que condicionan la ejecución de la ayuda, que impiden que España pueda actuar con instrumentos que otros donantes tienen, como la ayuda programática, la cooperación financiera, la asistencia técnica ágil, las asociaciones estratégicas con la sociedad civil y la academia o la alianza con actores internacionales, no solo públicos.

3.- Ese proceso debe acompañarse de otro paralelo de ampliación de las capacidades técnicas e institucionales del sistema. Esto supone poder captar y dar empleo en condiciones adecuadas al personal experto que se requiere, poner en marcha una política activa de recursos humanos que permita que los trabajadores en este ámbito puedan tener una trayectoria profesional previsible y promover un cambio organizacional que afecte a la estructura, a los procedimientos y a la cultura de trabajo de las instituciones implicadas. También supone articular una política de formación y gestión del conocimiento adaptada a los nuevos retos del contexto e integrada en la cultura organizativa de las instituciones líder de la cooperación española.

4.- Dada la pertenencia a la UE, España debe estar en condiciones de practicar la cooperación delegada, haciéndose cargo de la gestión o coordinación de acciones compartidas entre socios europeos. Ahora bien, esa implicación no debe eximir a la cooperación española de definir sus propias políticas y acciones, contando con los recursos y capacidades para hacerlas realidad. Adicionalmente, es importante que España se distancie de las tendencias que se observan en la UE hacia la securitización de ámbitos sensibles de la cooperación para el desarrollo, como pueda ser el caso de las migraciones. Las actividades que se hagan en este y otros campos deben estar presididas por los objetivos y normas propias de la acción de desarrollo y orientadas a brindar oportunidades de vida digna a las personas, especialmente las más vulnerables, para que el principio de coherencia de políticas no sea un lema vacío.

5.- El Plan Director que se requiere debe distanciarse de las orientaciones de planes precedentes y,en lugar de hacer una selección cerrada de prioridades sectoriales, debiera centrar la atención en la formulación de unos propósitos estratégicos claros y en la definición de los métodos de trabajo y de los recursos instrumentales para asentar la implicación y las alianzas entre múltiples actores diversos de la sociedad española.

6.- Aunque España debe cumplir los compromisos internacionales que le obligan a destinar una parte de la ayuda internacional a los países con mayores dificultades (países menos desarrollados o con Estados frágiles), debe también mantener su especial relación, sostenida en el tiempo, con los países de renta media. También estos países requieren del apoyo internacional para superar los déficits estructurales que padecen y para sumarse de forma activa a la implementación de la Agenda 2030. No basta con reconocer que se debe mantener la cooperación con este tipo de países, en especial los más vulnerables, sino también entender que el tipo de cooperación que se requiere es distinto a la practicada con los países más pobres.

7.- La Agenda 2030 no sólo convoca a los poderes públicos sino a todos los actores sociales a un esfuerzo conjunto para hacer realidad los ODS. Por su ambición y universalidad, esos objetivos no se conseguirán si no se logra implicar en la tarea a actores diversos, que sumen capacidades, recursos y experiencias propias. Los actores de la cooperación, y muy particularmente los actores públicos (ministerios de la AGE, comunidades autónomas, ayuntamientos y universidades), deben orientar su esfuerzo a facilitar esos vínculos de trabajo en común, reconociendo la diversidad de intereses y miradas que les caracteriza.

8.- El Plan Director debe entender y afirmar el papel clave que la sociedad civil tiene en España y Europa para impulsar las políticas, las alianzas y el apoyo social que requiere la Agenda 2030 y velar por su efectivo cumplimiento; y en los países en desarrollo, como agente activo en la defensa de los derechos humanos, la articulación de la voz de los sectores sociales excluidos, como mecanismo de presión y de exigencia de rendición de cuentas a los poderes públicos y como proveedor de servicios complementarios a las comunidades, allí donde el Estado no llegue.

9.- En suma, ACADE apoya que se defina un Plan Director comprometido, con voluntad seria de revertir la situación de extrema debilidad en la que se encuentra la cooperación española y con vocación de ilusionar e implicar activamente al conjunto de los actores sociales.

 

Asociación de Profesionales por la Calidad de la Cooperación para el Desarrollo (ACADE)

Madrid, junio de 2017

Decálogo para avanzar en la AGENDA 2030‏


Queridas amigas, queridos amigos,

Las próximas elecciones generales representan una oportunidad para que los partidos políticos expresen su posición respecto a la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible y adelanten los compromisos que están dispuestos a asumir para hacerla realidad. Desde la Asociación de Profesionales por la Calidad de la Cooperación para el Desarrollo (ACADE)  proponemos un decálogo de actuaciones que consideramos necesarias para que España pueda estar a la altura de lo comprometido.

Te pido que, si estás de acuerdo con estas propuestas que detallamos más abajo, las respaldes con tu adhesión en http://goo.gl/forms/Po6RILtwnT y, también, nos ayudes a difundir la iniciativa para que otras personas interesadas se puedan sumar.

Estaremos recogiendo firmas hasta el día 30 de noviembre para después proceder a difundir esta iniciativa, con todas las firmas que hayamos logrado, en medios de comunicación, hacerla llegar a los partidos políticos y trasladarla al futuro gobierno que salga de las urnas.


Muchas gracias,


COMUNICADO DE ACADE ANTE LAS ELECCIONES GENERALES:
UN DECÁLOGO PARA AVANZAR EN LA AGENDA 2030 PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE


La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas, el pasado 25 de Septiembre de 2015, constituye una oportunidad única para sentar las bases de una transformación global que conduzca hacia modelos de desarrollo incluyentes y sostenibles, a nivel nacional e internacional. En su resolución los países firmantes reconocieron estar “
resueltos a poner fin a la pobreza y el hambre en todo el mundo de aquí a 2030, a combatir las desigualdades dentro de los países y entre ellos, a construir sociedades pacíficas, justas e incluyente, a proteger los derechos humanos y promover la igualdad entre géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, y a garantizar una protección duradera del planeta y sus recursos naturales”. La Agenda, compuesta por 17 objetivos y 169 metas, es comprehensiva y ambiciosa, y se ha definido desde su origen como universal, emplazando a todos y cada uno de los países, a sus gobiernos y a sus sociedades, a una acción transformadora de gran calado.

España ha participado activamente en la definición de esa Agenda y ha suscrito el acuerdo internacional que la respalda. Pese a ello, a lo largo de los últimos años se ha producido un agudo debilitamiento de su sistema de cooperación para el desarrollo, con una caída de la ayuda internacional superior a la de países (como Portugal o Irlanda) que han atravesado situaciones de crisis más agudas que la padecida por nuestro país. Al tiempo, se han registrado retrocesos significativos en una amplia relación de parámetros sociales (pobreza, desigualdad o protección social) a los que remite aquella Agenda. Todo ello sugiere que es necesario un compromiso firme para cambiar esas tendencias y situar a España en una senda acorde con lo que ella mismo ha suscrito a nivel internacional, de modo que pueda transitar hacia una sociedad más incluyente y sostenible. Las elecciones generales, convocadas para el 20 de diciembre, constituyen una oportunidad única para que las diversas fuerzas políticas que demandan el apoyo ciudadano adelanten sus compromisos en esta materia.


ACADE, como asociación independiente que agrupa a profesionales de la cooperación para el desarrollo, se encuentra comprometida con la mejora de la calidad y eficacia de nuestra cooperación y con el más sólido compromiso de España con los objetivos de la agenda de desarrollo. Por ese motivo quiere trasladar a todas las fuerzas políticas y al futuro gobierno que resulte de las elecciones aquellas medidas básicas que serían requeridas para alinear a España con lo comprometido en la Agenda.


En concreto, ACADE hace un llamamiento al Gobierno que surja de las elecciones de diciembre de 2015 para que:


1)  Asuma la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible como agenda de gobierno y la aplique a la realidad española, comprometiéndose a presentar al Parlamento, antes de Junio de 2016, un plan para la implementación de lo acordado, tanto a nivel nacional como internacional


2) Establezca una nueva arquitectura gubernamental, bajo la forma de una Vicepresidencia o Ministerio de Desarrollo Sostenible, que garantice el compromiso político al más alto nivel con lo acordado en la Agenda 2030. Dicha estructura de gobierno debe contar con competencia ejecutiva sobre las políticas de desarrollo y cooperación internacional y de medioambiente y un claro mandato para el impulso de la coherencia de políticas para el desarrollo en el ámbito nacional e internacional. Como parte de ese proceso, deberá revisarse el mandato y el estatuto jurídico de los actuales organismos de gestión de la cooperación al desarrollo (muy particularmente, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AECID), avanzando hacia una más clara coordinación de todos ellos, para que puedan responder a los objetivos de la Agenda 2030.


3) Se comprometa a poner en marcha un proceso sostenido y programado de crecimiento de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) que se inicie con un incremento significativo de los recursos a partir de 2016 y permita alcanzar el 0,7% de la Renta Nacional Bruta (RNB) en 10 años.

4) Garantice la asignación de, al menos, el 40% de la AOD bilateral a los Países Menos Adelantados (PMA), como vía para alcanzar el objetivo de dedicar a estos países el 0,15-0,20% de la RNB, tal como se recoge en la Agenda 2030.


5) Reserve entre el 7% y el 10% de la AOD a Ayuda Humanitaria, de modo que España pueda responder con responsabilidad y eficacia a las crisis humanitarias.


6) Establezca los mecanismos de estímulo requeridos para favorecer las alianzas entre agentes públicos y privados españoles, de modo que puedan sumar sus respectivas capacidades, experiencia y recursos, al servicio de una más activa y responsable implicación en la política de desarrollo y cooperación internacional.


7) Refuerce la presencia de España en los diversos foros y espacios internacionales y promueva su contribución a la construcción de mecanismos de gobernanza globales transparentes, democráticos y representativos.


8) Establezca mecanismos eficaces, en el Parlamento y en los órganos de participación de la sociedad civil, que velen por la transparencia de la acción pública y por la rendición de cuentas del gobierno y del resto de los actores sobre los avances en el cumplimiento de las metas internacionales y nacionales de la Agenda de Desarrollo Sostenible. Este esfuerzo debe acompañarse de una continuada política de evaluación, que permita mejorar la calidad de las intervenciones y políticas aplicadas.


9) Fomente una ciudadanía informada, crítica y comprometida con la eliminación de la pobreza, la justicia social y el desarrollo sostenible promoviendo un nuevo discurso público que ponga de relieve las interdependencias globales y la necesidad de promover respuestas compartidas a los desafíos colectivos a los que la humanidad se enfrenta.


10) Incentive la mejora de las capacidades del personal de las Administraciones Públicas y del conjunto de los actores implicados en la política de cooperación, para que puedan incorporar nuevas prácticas, gestionar el conocimiento y crear valor añadido para responder mejor a los cambios que la Agenda 2030 demanda.

 

Chambers again


Hoy he leido en el post de Duncan Green sobre el nuevo libro de Robert Chambers, “Provocations for development“. A pesar de su edad de su edad sigue siendo un provocador. Contrasta con la conversación que tuve ayer con un colega del sector de la Cooperación Internacional en España. En el sector profesional, ¿Compromiso, transparencia, innovación, confianza, meritocracia…cooperación?. Una conversación de café. Seamos positivos algo cambiará la situación.

Por qué lo llamamos desarrollo cuando nos cuesta ver más allá de otros intereses y chequeras


Iba a escribir un comentario a Gonzalo Fanjul de su post “¿Le cortamos el grifo a la ONU?”, pero me ha salido tan largo que casi mejor que lo dejo aquí…

Me gusta su blog 3500 ideas irreverentes contra la pobreza. En esta ocasión siendo yo un profesional de la Evaluación, espero que le oiga alguien con el anillo del poder a Gonzalo -esto de los blogs a veces me parece como predicar en el desierto, y si por alguna razón hablan de uno te puedes temer lo peor-. Pues bien Gonzalo decía:”lo más prudente es tomar cualquier decisión (recortes u otros) después de haber hecho una valoración objetiva y transparente de la eficacia de cada organismo de acuerdo a las prioridades que establezca el nuevo gobierno”. No podemos quedarnos en la percepción, en valoraciones sesgadas o basadas en el antes y el después…hay que mejorar nuestro sistema de aprendizaje

Sobre esas chequeras por los pasillos de Naciones Unidas de las que habla Gonzalo Fanjul…lo malo es si esas chequeras son utilizadas como si las cuentas de origen fueran personales y no dinero público. Degradamos nuestro sistema si esos cheques sirven para realizar ideas o fines más personales que colectivos, en una Cooperación ya fragmentada…en cualquier caso incluso tras el paso de las chequeras nuestras instituciones siguen dependiendo en demasía de personalismos, esas chequeras no se han acordado en demasía de la necesidad de una estructura de organización y capacidades acorde con el tamaño de la AOD en la Cooperación Española. Esas chequeras – a pesar de varios Planes directotes, contratos de gestión y programaciones operativas- siguen convertido el 0,7 en un objetivo y no en un medio, y han mantenido una distancia entre el discurso y la realidad…la retórica.

Lo malo es que tras un comienzo ilusionante una parte del sector ha acabado desilusionada o indignada, aunque claro esto va por barrios en un sector tan fragmentado como el nuestro, con tantos reinos de taifas dentro de reinos de taifas -y por qué no decirlo, a algunos no les ha ido tan mal, ya sabemos por Durban, Copenague y Kioto que beneficio global no implica beneficio local y viceversa. Ha sobrado algo de partidismo, clientelismo, corporativismo…el resulado ha sido una pátina de oportunismo (pero oportunidad para el que pasaba por ahí al cabo o al que se cruzaba con las chequeras en algún pasillo ¡). Estos “istmos” han debilitado nuestra profesión, transparencia, accountability…nuestras capacidades, procesos y los resultados a los que debiéramos contribuir.

Y digo yo, en esa forma tan castiza con que seguimos haciendo cooperación: ¿por qué normalmente lo cortés no puede ir acompañado de lo valiente? ¿por qué en paralelo a esas subidas y bajadas de nuestras contribuciones (a organizaciones o naciones unidas o desunidas) tan débiles en cuanto a evaluación ex ante y expost, no se podría haber logrado una coherencia entre el nivel político, su liderazgo real y las capacidades para llevar a cabo acciones que fueran apoyadas por nuestra sociedad civil (incluso o sobre todo en períodos de crisis)?. Han sobrado algunos cheques y mucha retórica y ha faltado coherencia interna, ha faltado energía bien direccionada para hacer realidad esa necesidad de coordinación y racionalidad interna…demasiada jerarquía y ausencia de autocrítica, demasiadas buenas ideas dispersas y pocas manos para llevarlas a cabo (aunque las había no se han podido o sabido organizar, no se han podido o sabido utilizar)…No se ha concentrado suficiente energía en la estructura, que ha demostrado ser “el” cuello de botella, algo tan difícil de cambiar (de nuevo el Gatopardo: “ Algo debe cambiar para que nada cambie”) que parece que se dejó a la deriva por imposible. Y en fin, ha faltado la visión y determinación para el despliegue efectivo de una sólida política de educación para el desarrollo como base de la sostenibilidad y legitimidad de la política de desarrollo. Sin una sociedad suficientemente concienciada y reivindicativa no se han oído suficiente las voces para exigir el cumplimiento del sueño de una cooperación de calidad (o con una calidad acorde con nuestra situación de “nuevos y nuevas ricos”). ¿Por qué la Sociedad Civil Española no conoce las Declaraciones de París, Accra o Busán?¿Por que no saben lo que es la agenda de desarrollo? ¿Por qué piensan que la AECID es una ONGD? En fin un ciclo en el que se ha avanzado…pero que podría haber dejado más huella…

En fin, no sé si la culpa de todo la tiene la crisis, pero en muchos casos la única salida nuestros profesionales ha sido salir del sistema, ya fuera a ONGD internacionales o a Organismos Multilaterales…En un sector tan endogámico y en algún caso ya en medio de una reestructuración las posibilidades de retorno de esos activos se van reduciendo. Y es que nuestro sistema de cooperación dista mucho de ser un medio ideal para los buenos profesionales…y algunos de los buenos y buenas profesionales que se han quedado han acabado desmotivados, quemados, tomando bajas por depresión…o convirtiéndose en no tan buenos profesionales. No estaría mal hacer una terapia de grupo para curarse ciertas heridas antes de pasar a lo que nos espera ahora…Ojalá alguno de sus protagonistas escribiesen sus vivencias como cura y pudiésemos compartir lo que ha sido este periodo…

Y volviendo al principio: no es una cuestión de cortarle el grifo a Naciones Unidas, sino de plantearnos qué hacemos con el agua (y cómo lo hacemos claro)…o qué hace la Cooperación Española y Naciones Unidas y nuestros socios con él…Y otra cosa es el funcionamiento interno de Naciones Unidas…claro que hay de todo como en las buenas familias… para los que les gusten las buenas novelas recomendaría la lectura del libro Belle du Seigneur, un libro que novela la Sociedad de Naciones en Ginebra en los años treinta. Creo que algo de actualidad sigue teniendo, por desgracia, después de tantos años pasados…Por cierto se estrena su versión cinematográfica en 2012

¿Y por qué estas reflexiones? No, ya sé que no son buenos tiempos para la lírica (no lo han sido para la crítica), pero tal vez el futuro nos depare sorpresas positivas, hay que seguir siendo optimista en este oficio (digo yo, si no a otra cosa mariposa)